En mi cocina hay sartenes de
hierro fundido
Por Sergio Torres
En mi cocina hay sartenes de
hierro fundido, tres. Uno grande, liso. Otro, del mismo tamaño, con parrilla. Finalmente,
uno pequeño para cuando el antojo de frijoles refritos en manteca de puerco con
chorizo y queso es irrefrenable.
Los grandes tienen alrededor
de treinta centímetros de diámetro. El pequeño, quince. Suficientes para hacer
las delicias de la casa. Trato de cocinar sin prisa, pero sin pausa. Planeo las
comidas de la semana, hago una lista de compras y, como si fuera la consumación
de alguna profecía milenaria, los lunes son de fruta y vegetales verdes; los
martes, de tacos; los miércoles de pizza, con costra de coliflor, salsa de
tomate hecha en casa, champiñones, espinacas, queso feta agregado después de su
paso por el horno; jueves de pastas, acompañadas con pollo, pescado o filete de
res, queso y pimienta; sábados de papas con jamón, tocino, queso, hinojo,
cebollín, perejil; domingos de buffet de recalentados. En esta casa todo sirve,
todo ingrediente vive la magia de convertirse en alimento.
Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.