lunes, 27 de julio de 2026

Alicia a través del mar


 

Alicia a través del mar

 

Por Victoria Montemayor Galicia

 

La aurora de rosáceos dedos acarició la hierba y entró a hurtadillas por la ventana. Alicia terminaba su último sueño. Los conejos saltaban de la madriguera. Alicia corría a la orilla de la playa tratando de que el oleaje no rozara sus tersas piernas. El mar brillaba con iridiscencias de coral. La espuma estallaba en las rocas. Alicia contemplaba la inmensidad del océano, sus ojos se posaban en el horizonte, a la distancia del tiempo observaba su vida a través del espejo. Ahora el mar la cubría de recuerdos.

En la noche de invierno las imágenes se dibujaban en la frágil imaginación de Alicia, la figura de su padre, alta, fina, nariz aguileña, anteojos redondos, ojos aceitunados, cabello rizado, labios delgados, palabras que brotan de un manantial cristalino, a veces fangoso. Su madre, delgada, blanca, cabello negro, ojos de roble, nariz recta, labios cereza, carnosos, sonrisa resplandeciente en medio de la tormenta. Frágil y hermoso cervatillo en el claro de una foresta. Caminaron por senderos distintos, en noches de oscura tempestad, su madre fue al bosque, su padre a la montaña. En la memoria de Alicia permanecía fresco el recuerdo de soleados días, de tardes de helados, pinturas, rostros, jardines, batallas, mendigos, prostitutas, reyes y princesas, tardes de sonrisas y adioses.

La ausencia impregnada en cada rincón de su piel, en eterna espera. Cerrar y abrir los ojos, correr, reír, beber y llorar, comer, estudiar. En el sueño Alicia sentía los simples placeres de la vida, un padre que la sostuviera con ternura, que le tomara la mano, que juntos rompieran olas, buscaran perlas, caracolas, conchas y estrellas. No eran necesarios los castillos, Alicia los forjaba y destruía en la arena, en su vida, en el sueño.

 


Victoria Montemayor Galicia es doctora en educación, artes y humanidades; maestra en humanidades por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Egresada de la carrera de lengua y literatura modernas letras italianas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado en congresos nacionales e internacionales de poesía de los Siglos de Oro, Renacimiento, Barroco, literatura europea, mexicana e hispanoamericana, mito crítica, hermenéutica y tradición clásica. Autora del libro Petrarca y la poesía del Renacimiento, publicado por la UACH. Coordinadora de las licenciaturas en letras españolas y letras hispanoamericanas en la Facultad de Filosofía y Letras, y maestra de lengua italiana en el Centro de Idiomas de la UACH.

domingo, 26 de julio de 2026

Partisano

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Partisano

 

Por Gabriela Borunda

 

I

El mal no se ve

no huele nada 

Ocurre a tres calles de tu casa         

y no te enteras

Le pasa solo al que anda

en malos pasos 

El mal no tiene sabor

y anda con silencio 

 

El bosque sigue ardiendo 

Nosotros, los condenados

(en los libros de historia nos dirán genéricamente: los traidores) 

somos los cobardes los usureros 

los que amasamos el pan

cortarnos los vestidos 

y encendemos los hornos cada mañana

Estamos aquí en medio del bosque ardiente 

nos abrazamos

para recordar

un último gesto de amor 

 

II

Las canciones son para el guerrillero 

no para el que recibe las balas

los versos cantan a la revolución 

jamás al quien carga los heridos 

los versos son para el viejo guerrillero 

que nunca se mojó bajo la lluvia de balas

Nos cuenta sus victorias arrellanado en su sillón

la cámara oye su historia     

de tormentos y días infinitos


III

Nosotros compramos kilómetros de seda

para hacer las flores que otros lucían en el pecho 

solo teníamos seda y máquinas de coser

No teníamos armas

solo nuestra fe para trabajar 

para abrazarnos en la desgracia 


Mientras el bosque el mar el jaguar las palomas 

todo se quemaba

 

IV

De la gente como nosotros no se habla 

mucho menos se habla bien 

En mi diario escondo un doble fondo

ahí están las matrículas de los autos que siempre me siguen 

 

Te acuerdas de quiénes éramos 

de cómo éramos 

de mezclilla y huaraches

desafiando al poder

soñando con todo

con diferencias con libertad 


Quién iba decir que fuimos los aliados de nuestro sepulturero


Recuerdas que alguna vez desafiamos a la oscuridad 


Fuimos muy ingenuos

no vimos que los monstruos reales

eran más temibles que los de nuestras pesadillas 

Lloro grito

me desespero en vano

V

Nunca empuñaremos las armas 

nadie nos entrenó en Corea

aún hoy rodeados por el fuego

seguimos amando 

Tú esperas que mi último grito de dolor

clame tu nombre

quieres que te pregunte:

Caín qué has hecho con tu hermano 

Pero no sucederá 

Tu hermano entra cada mañana al bosque 

y sus ojos brillan con el recuerdo de su amada


Tu madre está muerta 

y a ti te recordaremos como

ninguno primo de nadie 

ninguno primo de nadie

ninguno primo de nadie

ninguno ninguno ninguno ninguno ninguno ninguno 


VI

Se que moriré 

pero al menos será en los brazos del hombre que amo

y nadie recordará tu gloria guerrillera

porque no dejaste a nadie vivo para recordarte 


VII

En todo pacto hay una / excepción

un error fatal

Cuídate de disparar sobre / los más tiernos 

los más puros 

los que podrían destruirte

Entonces saldremos del bosque 

con nuestros cuerpos en llamas

a quemar ese mundo sin tribunales ni escuelas ni libros ni poetas 

Recuerda guerrillero 

tu nombre es nadie primo de ninguno 

y no eres inmortal

 


Gabriela Borunda ha publicado en la Colección Flor de Arena, en las revistas Solar, Tierra Adentro, en la Editorial de la UNAM y en un proyecto binacional apoyado por la Fundación Ford para América Latina. Textos suyos han aparecido en periódicos locales y nacionales. Recibió el Premio Chihuahua, El Premio Nacional de Arte Joven, El Premio Sonora. Fundo el proyecto Farito Editores y trabajo más de 25 años con jóvenes vulnerables.

Hola, escribo para seguir viviendo

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Hola, escribo para seguir viviendo

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

La enfermedad: Depresión. Que más.

Se siente en el alma, la mente y el espíritu. Se dice así, pero nadie la ha podido descifrar. ¿Se sitúa en el Sistema Nervioso? Situación corporal en general. Quién puede anotar algo más.

Ella la padeció durante nueve eternos meses. No comía. No dormía. No pensaba. No existía. Solo lloraba. A veces gritaba pidiéndole al Altísimo que se la llevara con su amor.

Quienes han padecido esto por largos periodos de tiempo y han podido salir de ese terrible estupor, envueltos en las sombras taciturnos y sin voz, pueden atestiguarlo. Quienes la han padecido y han salido de ella, Gloria a Dios.

Pueden ella y otros dar su punto de vista, la manera en que se enfrenta ese dolor, ese terrible estado anímico. Nadie saldrá solo. Dios, el hacedor de todo bien, es quien pone Ángeles en tu vida.

Tendrás que recurrir a especialistas, terapeutas, psicólogos, psiquiatras, tanatólogos, y no sin antes recurrir al médico de todos: Dios mismo. Él es el único sanador del alma. Sacerdotes especializados en temas escabrosos y complejos del ser humano coinciden en algo trascendental: el alma enferma cuando un suceso tremendo cambia la perspectiva de existir.

Los factores que intervienen directamente en este mal como anomalía, deficiencia, padecimiento, estado mental, estado anímico o patología sistémica.

En este lapso de tiempo no se piensa. No accionas ni reaccionas ni respondes, pues estás privado de toda conexión con la realidad, entorno,  familia, situación anímica, como si no existieras para nada ni nadie.

El dolor no te deja accionar, solo lloras, no hay tiempo, ni hambre ni sed. Permaneces en shock, no sales del estupor solo interrumpido, si acaso, por ir al baño, y al entrar, no sabes ni a qué ni porque vas.

Ella recuerda hoy. Cuando ya se le acabaron hasta las lágrimas ya no podía llorar de tanto dolor, el pesar había nublado la razón, el mundo seguía girando a velocidad vertiginosa sin ni siquiera percatarse que sucedía en su entorno, si era espectadora o simple protagonista, no había ninguna diferencia.

Las demás personas actuaban con una desenfrenada obstinación por moverla, sacarla de ese estado catatónico en el que ella deseaba estar y que la dejaran en paz, solo quería dormir y gritar pidiéndole al Altísimo que la llevara a dónde había quedado el amor de su vida que había partido hacia Él.

El mundo se fracturó en mil pedazos sin que nadie pensara en volver a formar ese rompecabezas que formaban su vida y su entorno, simplemente no había nada.

Pasaron los meses sin que nadie asomara por un rato a su mundo interior, ni preguntara que si necesitaba algo, simplemente no lo hubo.

Ella lo presintió dos días antes de su muerte y en el funeral vio totalmente el panorama.

Dios le concedió sin excusa ni pretexto alguno poco a poco renacer y encarar la vida ya sin su principal motor, sin un motivo en especial, ya no existía.

Hoy puede ella contar, bendiciendo a Dios, a sus amigas que la llevaron al Taller de Duelos de la Divina Providencia y a escribir, todo lo que la mente le obligaba para honrar la memoria y recuerdo de su esposo. Ella hoy tiene recuerdos desde el siguiente día en su funeral y cada hora siguiente,  contando la historia y la vida en común.

Gracias, Sylvia Ortega Duarte. Gracias, doctora Laura Guadalupe Amador Guzmán. Sé que hoy gozan del Señor y que ahí lo han visto, descansen en paz.

Ella agradecerá por lo que le queda de vida los favores recibidos.

 


Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado
Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

No los puedo hallar


No los puedo hallar

 

Por Carlos Gallegos

 

Ya no estás ahí

Imprenta Cumbre

que fuiste efímera y eterna

Ya no está ahí

María Severa

mi amiga

mi condiscípula

de la Prepa 20/30

que con sus dedos de seda

forraba

mis cuadernos

Ya tampoco veo al profesor

Pedro Trejo

al profe Tito

al profe Arvizu

a la maestra Casas

Ya no veo al profesor Darío Payán

ni a la profesora

Gloria Arellano de Cervantes

ni a Moisés Pérez

ni a Fernando Baeza

ni a Macario Guillén

que era al primero

que veía

Ya no veo al ingeniero Aragón

ni al profe Lerma

que viene desde

Meoqui

ni al Loco Vázquez

botando su balón

no veo

a nadie

nada más al conserje

solitario

sentado en su

silla de mimbre

viejo

que acaricia

con su mano ciega

el lomo de su

perro amarillo

que duerme

hechado

ante sus pies

no veo a nadie

por más que paso y paso

por aquel enorme

por aquel pequeño edificio

de la salida

a Saucillo

que fue la prepa

mi prepa

nuestra prepa

Ya se han ido todos

se fueron Luis Mario Dena

Javier Hernández

Jaime Flores

Julio Delgado

Piteco Sevilla

Pepe Parra

también Pepe Kiko Paredes

Luis Alemán

Amada Cadena

se fue el sueño febril de aquellos ojos azules

la mirada amable de Beba Bejarano

de Berthita González Ortega

la sonrisa blanca

de Susy Hernández

se fueron todos

no sé a dónde

se habrán ido

hoy otra vez pasaré por ahí

a buscarlos

a decirles

que se apuren

porque falta un minuto

para que se escuche

el timbre de la entrada

y si no llegan nos van a

poner falta

 


Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias. 

Para los de fuera invitaciones, para los de acá indiferencia

 

Para los de fuera invitaciones, para los de acá indiferencia

 

Por Pablov Guerrero

 

Hoy escribo acerca de la cartelera de invitados a la Feria del Libro de Chihuahua capital. Reviso los criterios indefinidos para elegir a esos participantes, dejando totalmente de lado a los autores de Chihuahua. Invitan autores mediocres de la ciudad de México e ignoran a gente valiosa, como estos y estas que aquí menciono:

Jessica Anaíd Hernández, Premio Nacional de Cuento Gabriel Borunda 2022 en su 25 edición.

Victoria Rangel, Premio de Poesía Alma Rosa Estrada 2022.

Tampoco hubo invitación para María Dolores Guadarrama, poeta de rango internacional con reconocimientos en más de diez países.

Viendo que también invitaron a un autor de ciencia, aquí también radica la astrofísica Leticia Corral que con el modelo de su teoría matemática corrigió la hipótesis de Stephen Hawking de la Caja de Espacio en la cual no tomó en cuenta la asimetría al definir el tiempo. Autora de Poesía al Universo y de Un Presente para un Pretérito de Relatividad General, recién acaba de publicar otro título.

Otro más: Raúl Manriquez con su libro Días de Septiembre.

José Luis Dominguez, autor de multitud de libros.

Otro autor olvidado es José Alberto Diaz, ganador del Premio Nacional de Cuento Corto José Revueltas.

Y qué decir de la falta de invitación del poeta Gerardo Robles, ganador del premio Estatal de Literatura Joven Rogelio Treviño.

Y José Juan Aboytia, de Ciudad Juárez, ganador del Premio Chihuahua de Literatura con su novela Paraíso difícil de roer.

En cambio se están reciclando presentaciones de libros, libros que ya se han presentado muchas veces e ignorando los libros nuevos de autores que ni siquiera los hicieron en el mundo, quedaron olvidados como si no importaran.

Ninguno fue invitado.

Quiero suponer que es porque se encuentran en los confines más recónditos e inaccesibles del estado, Ciudad Cuauhtémoc.

Pero si trajeron unos desde Tombuctú y desde las Islas Mauricio.

Y me pregunto, si aquí hay una pléyade de talentos, ¿cuántos no habrá en Ciudad Juárez y en otras ciudades, donde también fueron ignorados?

John Lennon – Imagine (1971)


 

La cinta musical

John Lennon – Imagine (1971)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

La separación de The Beatles en 1970 produjo un escozor interno, tanto en John Lennon como en Paul McCartney, colíderes y coescritores de la banda más famosa del mundo. ¿Por qué? Porque ambos eran amigos desde 1957 y habían sobrevivido trece años de arduas luchas, y luego verse comenzando de nuevo, aunque tuvieran el apoyo de sus esposas Yoko Ono y Linda Eastman, ya no sería lo mismo: dos genios apartados y peleados.

     Cuando Los Beatles no eran tomados en cuenta, allá por 1961, John Lennon dijo: “Debemos luchar hombro con hombro para salir de este atascadero que nos tiene en el hambre”. Y en octubre de 1962 salió a la venta el single Love me do, llegando al número 17 en el UK Singles Chart británico y al primer puesto del Billboard Hot 100 estadounidense; al año siguiente, su primer disco intitulado Please Please Me, los catapultó a la fama con el inmediato número 1 en Inglaterra, fama que no cesaría ni con el último álbum llamado Let it Be (1970).

     Para 1971, ambos ex Beatles llevaban dos álbumes publicados en solitario: John Lennon/Plastic Ono Band e Imagine, de 1970 y 1971 (de John Lennon); y McCartney y Ram, también de 1970 y 1971 (de Paul McCartney). Iban a la par, como era natural en ellos.

     El 9 de septiembre de 1971, John Lennon editó Imagine (Imagina), segundo álbum de estudio y el más impactante, bajo el sello Apple Records que Los Beatles habían fundado. Sus géneros musicales son Rock y Pop, elaborado en formatos disco LP, cassette, 8-Tracks y carrete Reel to Reel.

     Y desde el comienzo se deja sentir la magia musical con la pieza homónima, “Imagine”, que rompió récords mundiales: Imagine there's no heaven, it's easy if you try, no hell below us, above us only sky. Imagine all the people living for today. Imagine there's no countries, it isn't hard to do, nothing to kill or die for and no religion too. Imagine all the people living life in peace. You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one, I hope someday you'll join us, and the world will be as one. Imagine no possessions, I wonder if you can, no need for greed or hunger, a brotherhood of man, imagine all the people sharing all the world… (Imagina que no hay paraíso, es fácil si lo intentas, ningún infierno bajo nosotros, encima de nosotros solo el cielo. Imagina toda la gente viviendo el hoy. Imagina que no hay países, no es difícil de hacer, nada para matar o para morir y ninguna religión tampoco. Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz. Tú puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único, espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será como uno. Imagina que no hay posesiones, me pregunto si puedes, sin necesidad de codicia o hambre, una hermandad de la humanidad, imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo…).

     La siguiente canción es “Crippled inside”, que inicia con un arreglo de cuerdas eléctricas salteadas, diseño y estilo propio de Lennon; se ejecuta el contrabajo por Klaus Voormann. Nos sumerge de inmediato con su voz lánguida y original. Si vemos el videoclip de la rola, aparece desenfadado lanzando balones de básquetbol en una canasta, sintiéndose ya libre de la presión Beatle: You can shine your shoes and wear a suit, you can comb your hair and look quite cute. You can hide your face behind a smile, one thing you can't hide is when you're crippled inside (Puedes lustrar tus zapatos y usar un traje, puedes peinarte y verte bastante lindo. Puedes esconder tu cara detrás de una sonrisa, una cosa que no puedes ocultar es cuando estás destrozado por dentro).

     “Jealous guy” es la marcación del sentimiento en un introito de piano, moldeando las teclas un bajeo bien ejecutado por Klaus Voormann. Esta pieza es una balada ad hoc, nos sumerge en el viaje del video hacia la pequeña isla dentro del campo inglés, donde Lennon llevará a su amada para prodigarle los versos más significativos de su alma, de su guitarra y de su teclado: I was dreaming of the past and my heart was beating fast, I began to lose control, I began to lose control, I didn't mean to hurt you. I'm sorry that I made you cry, oh no, I didn't want to hurt you, I'm just a jealous guy. I was feeling insecure, you might not love me anymore, I was shivering inside, I was shivering inside, I didn't mean to hurt you. I'm sorry that I made you cry, oh no, I didn't want to hurt you, I'm just a jealous guy (Estaba soñando con el pasado y mi corazón latía rápido, empecé a perder el control, empecé a perder el control, no quise lastimarte. Lo siento por haberte hecho llorar, oh no, no quería lastimarte, soy solo un tipo celoso. Me sentía inseguro, podrías no amarme más, estaba temblando por dentro, estaba temblando por dentro, no quise lastimarte. Lo siento por haberte hecho llorar, oh no, no quería lastimarte, soy solo un tipo celoso).

     “It’s so hard” es el grito de resistencia de John frente a una sociedad exigente que no es recíproca. Hay un bajeo sincopado aquí y una ejecución de dos saxofones: You gotta live, you gotta love, you gotta be somebody, you gotta shove, but it's so hard, it's really hard, sometimes I feel like going down… You gotta run, you gotta hide, you gotta keep your woman satisfied, but it's so hard, it's really hard, sometimes I feel like going down (Tienes que vivir, tienes que amar, tienes que ser alguien, tienes que empujar, pero es tan difícil, realmente es difícil, a veces siento ganas de rendirme… Tienes que correr, tienes que esconderte, tienes que mantener a tu mujer satisfecha, pero es tan difícil, realmente es difícil, a veces siento ganas de rendirme). Pura filosofía social de la buena…

     “I don´t wanna be a soldier” significa un devaneo de frases de Lennon con una voz ida (dando bandazos), en una orquestación genial semejante al posclásico ruso Igor Stravinsky, con instrumentos como vibráfono, guitarra Slide, saxofón, maracas, pandereta y cuerdas orquestales. Simboliza el asqueo y fastidio de ejercer tal o cual oficio en la vida, porque la guerra de Vietnam lo tenía harto.

     Y esa disolución se conecta con la siguiente canción: “Gimme some truth”, arrancando musical y analíticamente contra los estúpidos que no tienen definición conceptual sobre lo que es su realidad, la causa real que se estudia en Filosofía, Sociología y Antropología Social para dilucidar lo que es evidente. Sí, Lennon sistematiza contra los políticos que repiten mensajes sin analizar su contenido y que van como veletas, al mangoneo del viento:

     I'm sick and tired of hearing things from uptight, short-sighted, narrow-minded hypocritics. All I want is the truth, just gimme some truth. I've had enough of reading things by neurotic, psychotic, pig-headed politicians… I've had enough of watching scenes of schizophrenic, ego-centric, paranoiac, prima-donnas. All I want is the truth now, just gimme some truth (Estoy harto y cansado de escuchar cosas de rígidos, cortos de vista, hipócritas de mente cerrada. Todo lo que quiero es la verdad, solo dame alguna verdad. Ya he tenido suficiente de leer cosas de neuróticos, psicóticos, políticos cerdos cabezones… Ya he tenido suficiente de ver escenas de divas esquizofrénicas, egocéntricas y paranoicas. Todo lo que quiero es la verdad ahora, solo dame alguna verdad).

     “Oh, my love” es sugestiva, hace llorar con su guitarra y piano eléctrico, donde intervienen unos dulces platillos tibetanos: Oh, my love, for the first time in my life my eyes are wide open. Oh, my lover, for the first time in my life my eyes can see. I see the wind, oh, I see the trees, everything is clear in my heart. I see the clouds, oh, I see the sky, everything is clear in our world (Oh, mi amor, por primera vez en mi vida mis ojos están bien abiertos. Oh, mi amante, por primera vez en mi vida mis ojos pueden ver. Veo el viento, oh, veo los árboles, todo está claro en mi corazón. Veo las nubes, oh, veo el cielo, todo es claro en nuestro mundo).

     Y aparece “How do you sleep?”, muy severa…, auchhh, y cala la méndiga: Lennon confronta a Paul McCartney en torno al álbum Ram de este último, publicado el 17 de mayo del mismo año 1971 (cuatro meses atrás), por haber provocado McCartney a Lennon en una de sus canciones (“Too many people”) e insultado en la portada del disco, donde aparece Paul detrás de un cerco tomando con sus manos los cuernos de un carnero, simbolizando este animal a John. Y John Lennon responde burlándose de cosas que Paul McCartney compuso con Beatles y con Wings, para lo cual se apoya por George Harrison en la guitarra Slide, además de tres guitarristas más (cinco en total más un piano eléctrico, un bajo y una batería para fulminar):

     So Sargeant Pepper took you by surprise, you better see right through that mother's eye. Those freaks was right when they said you was dead, the one mistake you made was in your head. Oh, how do you sleep? Oh, how do you sleep at night?...You live with straights who tell you, you was king... The only thing you done was ‘yesterday’, and since you've gone you're just ‘another day’... A pretty face may last a year or two, but pretty soon they'll see what you can do. The sound you make is muzak to my ears, you must have learned something in all those years. Oh, how do you sleep? Oh, how do you sleep at night? (Así que Sargento Pimienta te tomó por sorpresa, será mejor que veas a través del ojo de esa madre. Esos raros (tipos) tenían razón cuando dijeron que estabas muerto, el único error que cometiste fue en tu cabeza. Oh, ¿cómo duermes? Oh, ¿cómo duermes por la noche?... Vives con heterosexuales, quienes te dicen que eras rey... Lo único que hiciste fue ‘ayer’, y desde que te fuiste solo eres ‘otro día’... Una cara bonita puede durar un año o dos, pero muy pronto verán lo que puedes hacer. El sonido que tú haces es música de fondo (muzak) para mis oídos, debes haber aprendido algo en todos esos años. Oh, ¿cómo duermes? Oh, ¿cómo duermes por la noche?).

     ¡Caramba! Armemos el rompecabezas epistolar: 1) Sargento Pimienta es el primer álbum de rock conceptual de la historia, compuesto entre Lennon y McCartney, con una sola contribución de Harrison, pero ideado desde su portada y estilización por Paul McCartney (de ahí el ataque de John hacia el personaje y álbum de 1967). 2) Los tipos raros que dijeron que Paul había muerto fue la Prensa mundial, dado que McCartney iba caminando descalzo en la portada del álbum Abbey Road, de 1969, con el paso invertido y con un cigarrillo sostenido en la mano derecha. Eso significa que a los fallecidos se les sepulta descalzos, aparte, Paul es zurdo y lo curioso es que portaba el cigarro en su mano diestra, lo que supuso que tal vez era un impostor aquel personaje y no el auténtico Paul. 3) “Lo único que hiciste fue ‘Ayer’ (Yesterday), y desde que te fuiste solo eres ‘Otro día’ (Another day)”: Esto es un ataque frontal de Lennon, sentenciando que lo único que valió la pena de Paul es la balada Yesterday, de 1965, versionada mundialmente con cerca de tres mil estilos; luego, Another day significa la balada que McCartney le compuso a Linda en 1971, donde él canta lo que ella hace cada día. Y lo más puntiagudo del asunto es que Another day significa también “Un día más”, es decir, desde que Paul McCartney anunció la separación de Los Beatles el 10 de abril de 1970, fue “un día más” en la vida de John Lennon. 4) “El sonido que tú haces es música de fondo para mis oídos -muzak-”, lo que quiere decir “música de restaurante aburrida”. 4) Y sin embargo, Imagine y Ram son ahora álbumes de culto… En fin, ellos solamente se volvieron a ver para charlar y beber cerveza en 1974 y 1976, sin componer música.

     “How?” es la penúltima contribución con las preguntas que un existencialista podría formularse, siempre en esos pensamientos de contumacia como los del gran John Lennon, quien se pregunta cómo puede dar amor cuando no sabe cómo darlo y cuando el amor es algo que se le negó. Su voz es uniforme y convincente.

     “Oh, Yoko!” finaliza como una responsiva de amor de Lennon hacia Yoko Ono, diciéndole entre piano, guitarras, bajo, batería y armónica que en medio de la noche, en medio del baño, de un afeitado, de un sueño y de una nube, él llama su nombre y su amor la encenderá. Lo apoyó en la voz el productor Phil Spector.

     Imagine contó con 17 músicos como Voormann, Nicky Hopkins, Alan White, Bobby Keys, etcétera, y se utilizaron en la interminable fila de instrumentos cinco guitarras distintas, tres pianos, un armonio, dos bajos, un contrabajo, tres baterías, un vibráfono, maracas, pandereta, armónica, dos saxofones y platillos tibetanos. Por si no bastara, intervino el grupo “The Flux Fiddlers”, miembros de la Filarmónica de Nueva York.

     El álbum fue grabado en Londres y Nueva York. Fue el más exitoso de la carrera musical de Lennon y alcanzó el número 1 en UK Albums Chart de Inglaterra, Billboard 200 de Estados Unidos, Kent Music Report de Australia, Federazione Industria Musicale Italiana de Italia, Oricon de Japón, Hilversum 3 LP Top 10 de Holanda y VG-lista de Noruega.



 

Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

sábado, 25 de julio de 2026

Babylon


 

Babylon

 

Por Federico Urtaza

 

Morimos de manera recurrente. Todo termina y vuelve a comenzar, esa es la ilusión que a unos lleva a creer en la reencarnación o en el olvido. Sin embargo, para el cristianismo apocalíptico el fin de los tiempos es el “No hay más, hasta aquí llegamos” no absoluto, en tanto que queda la posibilidad de ir a seguirle en el Cielo o el Infierno.

Tenemos ciclos de diversa duración, desde el cósmico del Big Bang y su expansión / encogimiento, hasta el de cada instante del presente que se consume y da paso a otro instante que se consume tan rápido que, si no fuera por la memoria, creeríamos que transitamos de un reiterado morir a un reiterado renacer, del pasado al futuro sin más transición que la que planteamos al distinguir el antes y el después.

Así, en la dimensión de la experiencia humana, con sus alcances y limitaciones, sin complicarnos demasiado con lo que sucede en otras dimensiones algunas de ellas todavía envueltas en pañales matemáticos, auxiliados por la memoria y la consciencia otro par de misterios sin esclarecer del todo, asumimos que un día comienza y termina y es seguido de otro diferente y otro más, hasta acumular algunos cuántos que parecen similares, hasta que llega otro un poco más frío o un poco más cálido y la vegetación, acoplada a esas mutaciones casi imperceptibles, también muda, y, como otros seres vivos, nace, crece, se reproduce y muere. Desde que empezamos a tener esa chispa que nos enciende y que llamamos humanidad, sabemos de ciclos, cortos unos y largos otros. Sabemos que vivimos y sabemos, al grado de estar aterrorizados por tal certeza, que vamos a morir.

Así, todo el quehacer humano está marcado por la provisionalidad, y en reacción a esto nos gusta o, más bien necesitamos, creer que somos transitorios en tanto que vamos de un estado a otro, de un modo de vida material a otro trascendente, liberados de las limitaciones mundanas e integrados a lo inefable que lo envuelve todo.

Es común denominador de todas las culturas conocidas asumir que, de una manera u otra, todo termina para volver, sea idéntico o modificado o irreconocible en su diversidad. Armagedón, Ragnarok o Quinto Sol, no importa el nombre, el caso es que se refieren a un fin y a un reinicio (me pregunto si es ahí donde está la clave de apagar/encender un aparato electrónico cuando empieza a fallar).

Al explorar la historiografía puede uno hallar quien sostiene que la Historia es un continuum con algunos baches y topes, así como otros argumentan que vamos dando vueltas y más vueltas en un infinito es un decir. Avanzar, si no en espiral, al menos experimentando variaciones en cada ciclo, bien sea gracias al olvido o a que algo aprendimos en ese girar. Al pensar en la “espiral”, la imaginé horizontal, cuando lo acostumbrado es atribuirle verticalidad ascendente, porque en sentido contrario sería dantesca la expectativa. Vale.

Leo en el libro del Eclesiastés:

 

1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 
1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? 
1:4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. 
1:5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. 
1:6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. 
1:7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. 
1:8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. 
1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 
1:10 ¿Hay algo de que se puede decir: he aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 
1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

 

Abundo en la cita porque ilustra bien lo que antecede en este escrito, que tiene como pretexto hablar de la película Babylon, de la que inicialmente pensaba hablar recurriendo a figuras de la mitología griega que creo haber identificado en los protagonistas, aunque luego me vino a la mente la idea de que el tema principal de la cinta es el fin de una era y los cambios implícitos o, de manera más poética, El Ocaso de los Dioses.

Cuando se discurre sobre la naturaleza del cine como medio de transmisión de ideas, lo primero que se pone sobre la pantalla es la imagen para, en seguida, darle movimiento a través de la secuencia de placas fijas que producen la ilusión de movimiento, gracias a como nuestro cerebro y sentido de la vista funcionan; si suele decirse que todo puede pasar en un parpadeo, cuando nos referimos al cine todo sucede entre parpadeos, y eso es lo que importa. También, a diferencia de la foto fija que pretende eternizar el instante, con el cine incursionamos en la caza y captura del tiempo, de un tiempo mítico que es posible gracias a lo que se narra más bien por lo que se muestra que por lo que se dice, vaya paradoja. Aceptemos sin reparos, por comodidad, que nos regimos en lo individual y en lo colectivo por las historias que nos cuentan, contamos y nos contamos; ¿alguien sabe de una mejor manera de atribuirle sentido a la existencia, al caos universal, alguien sabe cómo darnos importancia en un entorno al que en realidad no le importamos?

Mucho hemos avanzado desde que, reunidos en torno de una fogata, pendientes de rugidos, aullidos, aparentemente cercanos, escuchábamos al cazador contar sus andanzas, al viajero sus peripecias, a la madre sus sueños premonitorios o admonitorios, al gracioso sus ocurrencias, hasta llegar a los actuales medios de transmisión que, dicho sea de paso, más son variaciones tecnológicas que formas de narrar . Porque un buen cuento, así se juegue con su estructura, si falla en lo básico capturar la atención del público, fracasa totalmente en todo lo demás, sin importar los adornos o efectos especiales (inclúyase la retórica).

El cine, cualquiera sea su soporte o modo de transmisión, es tiempo capturado en historias de temática en apariencia diversa pero que reflejan una sola y fundamental: la experiencia humana. Ya que es tiempo capturado, tiene una ventaja sobre la realidad, incluso sobre algo tan inasible como la memoria: puede ser repetido una y otra vez, acaso siguiendo el ejemplo de los aedas, cantores o juglares, aunque, si se quiere, con mayor fidelidad… O no, porque si la fidelidad al relato inicial depende de la capacidad memorística del narrador hasta cierto punto, también depende del receptor, de su propia experiencia y cómo esta reviste el cuento con características propias, es decir, las que surgen del proceso de apropiación del mensaje he aquí la esencia del acto poético.

¿Será por todo lo apuntado que el cine nos parece tan importante y, en especial, tan accesible? Creo que sí. El cine es algo así como almacén de recuerdos ajenos y propios, a la vez que oráculo cuyos mensajes son accesibles para quien quiera recibirlos y encontrarles un significado personal. Esto ha puesto a la producción cinematográfica en un ping-pong que juegan el espectáculo puro y el espectáculo comunicación, esto es, el dilema entre apantallar sin más y comunicar, nada menos.

No es nueva la discusión sobre qué cine debe hacerse y merece el espectador. Los avances tecnológicos han propiciado que se multiplique el cine de ruido y destellos, a veces aderezado con “mensajes” más bien oportunistas y políticamente correctos (¿para quién?), imperando los criterios mercadotécnicos de las corporaciones y sus costosísimos directivos. No han dejado de hacerse películas con sentido narrativo, buenas o malas que de todo hay, que incorporan y aprovechan las nuevas tecnologías para su producción y exhibición. El cine es una industria que implica la colaboración de diferentes oficios y talentos, como señala Georges Sadoul (p. 13): “Para realizar una película larga que dure sobre la pantalla noventa minutos, deben trabajar durante semanas y meses, por decenas, los especialistas más variados: creadores, técnicos, obreros…” 

Pero no solo eso; sigo con Sadoul (p. 12):

 

El cine tiene múltiples funciones. Es una distracción que atrae a mayorías. Son fascinantes las sombras de actores ilustres, sus hazañas, sus amores, sus dramas de conciencia, sus desdichas y su felicidad.

La pantalla es también una alfombra mágica que transporta al espectador por entre mundos y maravillas aun más variadas que las de Las mil y una noches.

 

Paso ahora a Babylon, Chazelle 2022. Es una película que hay que ver en una sala de cine (en realidad todas deben ser vistas en pantalla grande, pero bueno, se hace lo que se puede); su director y guionista, Damien Chazelle, cuenta con una filmografía bastante atractiva, destacando Whiplash (2014), La La Land (2016), El primer hombre en la luna (2018) y Babylon.

Damien Chazelle nació en 1985 (¿en qué momento algunos nos hicimos viejos?), en Providence, Rhode Island, EUA, de origen franco- americano

-canadiense, y según IMDB, tiene una hermana cirquera (dato irrelevante, ocioso si se quiere, pero curioso).

La película me encantó, aunque reconozco que si no sufrí su extrema duración 189 minutos, si me pareció que hacia la última hora medio se aflojaba; quiero pensar que si duró tanto debe haber sido más larga antes de cortes y ajustes que seguramente afectan el resultado final, como cuando compras de urgencia un traje que requiere arreglos y te das cuenta en la fiesta de que una pernera es más corta que la otra.

El tema general es el paso del cine silente al sonoro en el Hollywood de sus propios comienzos. La trama se desarrolla trenzando la historia de cuatro personajes protagónicos: Jack Conrad, Nellie LaRoy, Manny Torres y Sidney Palmer, con la intervención de otro personaje de aparición intermitente pero que me parece importante para la interpretación que me sugirió la película, Elinor St. John, interpretados de manera fabulosa, respectivamente, por Brad Pitt, Margot Robbie, Diego Calva, Jovan Adepo y Jean Smart. Hay que agregar que el reparto es igualmente fabuloso, como lo es la música y en general el diseño de sonido y de arte, la fotografía, la edición y en realidad todo, aunque si obvio todos los detalles es porque me concentro en la historia y sus protagónicos.

Todo empieza con el traslado de un elefante diarreico por los caminos todavía rurales en los alrededores del Los Ángeles de los años veinte, donde se nos presenta a Manuel Torres, Manny, un muchacho mexicano que irá demostrando que es de gran ingenio; enseguida pasamos a un fiestononón que si hubiera sido en Sodoma y Gomorra habría sido interrumpida por catástrofes pre apocalípticas en un instante, pero no, ocurre más o menos a mediados de los años veinte, fiesta a la que concurren, entre otros gorrones, la chica pueblerina con nubes en la cabeza que aspira a ser una Estrella y se hace llamar Nellie LaRoy (la mera reina, diríase por acá), quien le pide a Manny que la conduzca al paraíso de las drogas, oportunamente instalado en una habitación donde hay de todo ─en una de esas, hasta pan dulce─ y ahí la pareja hace clic ─ella menos, él─. En lo que mientras ella pasa al salón de la fiesta y se muestra como una bailarina que haría de Salomé una tullida sin gracia, también llega el famosísimo actor Jack Conrad, quien le da pista de salida a su esposa en turno antes de ponerse una borrachera de albañil en sábado. En la orquesta de jazz (cómo no habría de ser) encontramos a Sidney; en medio de este mare magnum o Cámara húngara tenemos como testigo a la cronista de espectáculos, harto influyente y cabrona, Elinor St. John.

Ubicados los personajes en circunstancias de tiempo, modo y lugar, superado el “after”, pasamos al siguiente acto, propiamente como se hacían las películas, y ahí todos los protagonistas vuelven a hacer lo que mejor saben hacer, atrapar al espectador; por el momento, Sidney queda en suspenso echándose una saludable siestecita.

Nos encontramos en un terreno baldío, literalmente, donde bien pudiera suceder lo que escribió T.S. Eliot en su poema The waste land: “Y te mostraré algo diferente de tu sombra en la mañana paseando atrás de ti, o tu sombra al atardecer levantándose para ir a tu encuentro; te mostraré el miedo en un puñado de polvo”. En ese amplio espacio, donde el sol, el polvo y el movimiento de operadores, extras, artistas, gente del estudio, escritores y otros fantasmas, vemos un montonal de mini sets donde en corto se filman un montonal de películas acompasadas por otro tanto de orquestas de diverso tamaño… Salvo en el caso de la superproducción protagonizada por Jack Conrad, rescatada al último momento gracias al ingenio y audacia de Manny, en tanto que con otra bailada que hace sudar, Nellie se emplaza en su nuevo papel de estrella.

Como me gusta decir, todo va bien hasta que empieza a ir mal, y esto se cumplirá cabalmente a lo largo de esta historia, aunque al final cada cual cumple con su destino, del que no daré detalles, pues que el lector convertido en espectador saque sus propias conclusiones.

Lo que sí tengo que apuntar es que la historia, como en la vida real, da un giro importante al pasar la producción hollywoodense del cine mudo al sonoro, inaugurado este oficialmente con The jazz Singer (1927), interpretada por un actor blanco de cara tiznada para pasar por negro; es entonces que Sidney auténtico negro, pero no tanto, pues al convertirse en estrella de cortos sobre el jazz, Manny lo obliga a tiznarse la cara para no verse más claros que sus compañeros de banda) entra en acción. Por su parte, Nellie y Jack se enfrentan al desafío del cambio de un tipo de cine al otro, incluyendo las restricciones temáticas de tipo mojigato y de conveniencia corporativa.

Pero no solo se trata de Hollywood, sino de cómo tiene que ver con nosotros, con nuestros deseos y nuestras pesadillas, cómo estos son comprendidos y usados en nuestra contra o a nuestro favor para mantenernos quietos en la butaca (o echados en la cama ante la pantalla chica de la tele o la mini del celular). Como señala Sadoul, no son solo los personajes en la pantalla sino quienes les dan vida lo que nos anima a identificarnos con ellos; y, claro, también están esas misteriosas manifestaciones de lo más profundo de nuestra psique que se manifiestan en los mitos como lo sostienen Jung y su seguidor Joseph Campbell quien dice: “La última encarnación de Edipo, el romance continuado de la Bella y la Bestia, están parados esta tarde en la esquina de la Calle 42 y la 5ª Avenida esperando que cambie el semáforo”.

La antropóloga norteamericana Hortense Powdermaker escribió: 

 

No hay más que un Hollywood en el mundo. Se producen películas cinematográficas en Londres, París, Milán, y Moscú, pero la vida de estas ciudades está solo relativamente influenciada por dicha producción. Hollywood es un fenómeno único en América, con un simbolismo que no se limita a ese país. Significa muchas cosas diferentes para muchas personas. Para la mayoría es el hogar de privilegiadas y semi-divinas criaturas. Para otros es un ‘antro de iniquidad’ (…)

Para la mayoría de los adeptos, particularmente en este país, el simbolismo parece consistir en un mundo paradisíaco habitado por fascinantes criaturas que viven hedónicamente en sus piscinas privadas y grandes fincas, yendo a magníficas fiestas o siendo objeto de agasajos en famosos cabarets. (p23).

 

Y sí, de todo esto nos habla Babylon, que no es nada más otra película de declaración de amor, sino la puesta en evidencia de que ese amor suele ser tóxico para quienes habitan ese mundo. Hollywood es ese territorio mítico que incluye al espectador no tendría sentido sin este. Es, sin exagerar, una película cargada de nostalgia y sin miedo de incomodar a quienes viven de la idealización de ese Paraíso del dinero, la fugacidad, la imaginación creativa y destructiva, la Fábrica de Sueños.

En Jack Conrad vi a Dioniso en la decadencia de la Grecia que le dio vida, en Manny Torres a Odiseo con su elefante de Troya y su habilidad para ingeniar y si hace falta engañar, en Sidney a Orfeo saliendo solo y su alma del infierno, en Nellie la Bacante desaforada que al término de la fiesta desaparece en la oscuridad de lo cotidiano. Por último, en Elinor tenemos a Casandra, la vidente a la que nadie cree por considerarla una chismosa, aunque sus pronósticos resultan terriblemente acertados y fatalmente cumplidos.

Babylon tiene de todo, especialmente cine. Sí, un poco larga, ¿pero qué no lo es en esta vida que quisiéramos inacabable aunque sabemos que tiene fecha de caducidad para todos y para cada uno? Podemos prolongar el placer, aunque hacerlo nos lleva a la fatiga; también de esto se trata Babylon.

Quienes crecimos viendo películas antes incluso de aprender a leer y luego a enviciarse con la lectura, el cine es nuestra Ítaca; puede uno ausentarse largas temporadas o explorar otras tierras, pero siempre se vuelve a casa, a esas películas que nos cuentan algo y seducen esa zona sombría donde está nuestro auténtico Yo. El cine nos recuerda que no somos sino solamente humanos… ¿Hay algo mejor que eso? 

 

Referencias

Campbell, Joseph, The hero with a thousand faces,Harper-Collins EPUB edition, August 2020.

Sadoul, Georges, Las maravillas del cine, Breviarios 29, Fondo de Cultura Económica, 1ª edición en español, México, 1960, traducción de José de la Colina. Existe en Breviarios 29 un texto también de Sadoul, traducido por Juan José Arreola, intitulado El cine; aunque en general la temática es la misma, es abordada de manera diferente y complementaria.

Powdermaker, Hortense, Hollywood, El mundo del cine visto por una antropóloga, Fondo de Cultura Económica, 1ª edición en español 1955, México. Traducción de Heriberto F. Morck, revisada por S. Genovés y S. de La Fuente.

 

28 enero 2023   

 


Federico Urtaza es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua, con maestría por la UNAM. En 1978 fundó la revista Palabras si arrugas, que inició en el estado de Chihuahua la literatura del siglo 21. Es autor de varios libros de teatro y de cuentos, entre ellos Del polvo al espejismo.