lunes, 4 de abril de 2022

Virginia…/ ¿Por qué es tan famosa la novela Mrs. Dalloway? Giorgio Germont

 

Foto Pedro Chacón

el libro de las cosas perdidas

Virginia…/ ¿Por qué es tan famosa la novela Mrs. Dalloway?

 

 

Por Giorgio Germont

 

 

Para mí es casi una experiencia religiosa leer y releer Mrs. Dalloway. Esta novela fue escrita por Virginia Woolf en 1925, al final de la Primera Guerra Mundial. Podemos opinar que el relato de una dama de sociedad británica que se prepara para ofrecer una tertulia social se antoja algo banal y mundano, en esa época. Sin embargo, la mente del personaje principal da una vuelta entera al mundo en todos sus ámbitos, en 224 páginas. Lo mismo se acerca a los más diminutos detalles que a las expansiones más dilatadas del universo. ¿Por qué?, porque la narrativa en primera persona de Clarissa Dalloway abre una dimensión única que pulsa, se ensancha y se contrae. Posee una calidad profunda de interioridad, la habilidad de escribir un relato y abrir una ventana directa a la mente. Establecer una identificación espiritual inmediata y espontánea entre el escritor y el lector. La Enciclopedia Británica lo cuenta entre los 12 libros más importantes de todos los tiempos.

La novela rompió los cánones victorianos y creó una nueva literatura. Por ejemplo: la idea de escribir un libro de un solo día. Tanto el Ulises de James Joyce, como la famosa Un día en la vida de Dennis Denysovych de Solzyentsin, son obras que se limitaron a relatar hechos que ocurren en el curso de un solo día. Del mismo modo Woolf relata el ir y venir del 13 de junio de 1923, en la vida de Clarissa Dalloway, una dama de la alta sociedad en Londres. Pero es un día espectacular, porque, en forma velada, el libro borda la vida y la muerte, la depresión, el amor, la atracción homosexual, las convenciones sociales, el suicidio, la Guerra. Expone la condición del ser humano en su más detallada naturaleza.

En cuanto a la muerte, Woolf propone que los seres humanos permanecemos al morir como una ligera neblina o llovizna, cubriendo las cosas que nos rodeaban: ya sea una recámara, o el patio de una casa, o las ramas de los árboles, o lo pétalos de una rosa. Qué maravilla caer en la cuenta de que la dama lo percibía correctamente. Los átomos de nuestro cuerpo no se destruyen al morir; se reciclan en la naturaleza. La ciencia moderna ha demostrado que la muerte no nos mata del todo, seguimos existiendo como si fuera el domo estrellado de la vía láctea, expresado por Shakespeare acerca de Romeo. Es un concepto por demás fértil para considerar el anhelo de inmortalidad del ser humano. Sueños de inmortalidad en los que, asediados por el miedo a morir, nos hemos refugiado por siglos con teorías de las religiones respecto al alma, a la Resurrección, a la re encarnación, qué se yo… Pero en cierto modo, ahí está el concepto desarrollado de acuerdo a la naturaleza en la voz de Mrs. Dalloway.

Independientemente de los temas mencionados, el manejo del idioma inglés en la pluma de Woolf es de una sabiduría y delicadeza infinitas. Me atrevo a decir que sea imposible traducirlo a cualquier idioma y hacerle justicia al ritmo y la calidad de la prosa. Virginia es poseedora de un vocabulario extenso y refinado que el mismo Shakespeare envidiaría, si lo hubiera podido leer. La obra se origina de un gran esfuerzo creativo con talento y a la vez se enriquece por el hecho de que Virginia era editora de una reconocida casa literaria, y por tanto, el arte de la escritura se hallaba mezclado en todos los aspectos de su vida.

Al seguir la trama se hace notable el caso del personaje Séptimus Warren Smith, quien salta de una ventana en el capítulo 8 del libro. Warren Smith está un poco al margen de la trama de la novela, es un soldado veterano de la guerra que padece de lo que era conocido como “shell-shock, neurosis de guerra; ahora conocido como síndrome de estrés post traumático. Al correr de las páginas, el lector escucha la voz de Smith, quien es presa de pesadillas, alucinaciones y obsesiones suicidas. En ese sentido, Warren Smith es como la voz de un alter ego de la misma Woolf. Nos aqueja una idea nostálgica al pensar que Virginia y Séptimus pudieran tal vez haber superado sus tormentas mentales si contaran con las terapias para enfermedades de la psique que están a la mano de todos en la actualidad.

La trágica muerte de Woolf ocurrió el 28 de marzo de 1941, en las inmediaciones del poblado de Lewes en el condado de East Sussex en Inglaterra. Virginia se llenó los bolsillos de rocas y se sumergió en las aguas del río Ouse, del cual no volvió a salir con vida.

Por supuesto no murió del todo, sus átomos flotan por ahí en el éter de la literatura y su Mrs. Dalloway, será siempre un libro favorito de los amantes a la buena escritura.

 

 





Giorgio Germont estudió medicina en la UACH, ejerce su profesión en Estados Unidos. Ha publicado tres novelas: Treinta citas con la muerte (2005), Dos miserables entre la luz y la oscuridad, (2011). Ambas recibieron sendos galardones como finalistas de los concursos USA BEST BOOK AWARDS en los años 2007 y 2011 respectivamente. Las versiones en español de la primera, titulada Mis encuentros con la muerte y la segunda con el mismo nombre se publicaron en 2012 por Editorial Perfiles. En 2016 publicó su novela Rayo azul.

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