sábado, 21 de septiembre de 2019

Alberto Carlos. Mi compadre en la cargada

Arte de Alberto Carlos

Mi compadre en la cargada

Por Alberto Carlos

He perdido de vista a mi compadre Nacho. Desde el día del destape no lo he vuelto a ver, anda metido hasta las orejas en la política, convertido en un delamadrista furibundo. No se cómo ni con qué medios se las arregla para viajar a donde quiera que el candidato aparece.
Me mandó una foto desde Aguascalientes. En la foto, mi compadre aparece entre mucha gente, portando un cartel con dos emes muy estilizadas. En el reverso de la foto, unas cuántas líneas me dan razón de sus andares.
Compadre:
Aquí me tiene, en pie de lucha por la Causa de la Revolución y de México. Nuestro Candidato (sic) es el Hombre que la Patria necesita en estos momentos álgidos en el que el mundo se debate entre el miedo, la inflación, y la desesperanza (sic y re sic), para hacer de nuestra Patria un ejemplo de Inmaculada Democracia y Progreso con Justicia Social (¡Olé! con sic). Recordarás que siempre dije que Él era el mejor hombre (a mí me había dicho que Olivares Santana, pero vale...) y yo creo que esta vez la hago. No es por nada, pero ando ligando algo. Ya te contaré después. Saludos a la Comadre y recibe un abrazo de tu compadre.
Rúbrica
Aparte del abuso de las mayúsculas, de las cuales le tocó una a mi esposa (muchas gracias), el optimismo de mi compadre Nacho es el de siempre, en cuanto se refiera a sus posibilidades de agarrar hueso. Cuando su lópezportillismo lo aceleró, también decía lo mismo y el pobre no agarró ni la onda. Su mala suerte, creo, se debe en parte a que no se sabe hacer nada, como no sea cotorrear, contar muy buenos chistes colorados y jugar como campeón al dominó. No es que no haya puestos para cotorrólogos y aviadores, como los hay para tecnócratas, ecónomos y politólogos, pues, como sabemos, la cosa está llena de esdrújulas, pero desde el momento en que todo el mundo le dice al compadre: “Nachito”, con cierto dejo de condescendencia paternal, malo...
La Revolución ha sido injusta con mi compadre, ya que siempre ha estado al pie del cañón, entre las infanterías. A codazo limpio ha logrado algunas veces colarse para salir retratado en fotos cerca de los figurones. En su cuartito de soltero tiene una galería de fotos con marcos muy aparatosos, para mostrarlas orgullosísimo a sus cuates.
Tiene una donde está muy cerca de Lázaro Cárdenas: mi compadre asoma, muy forzado, por debajo del sobaco de un militar ceñudo y firmes.
No obstante, mi compadre vive indirectamente del presupuesto, sin estar en ningún puesto. Simplemente anda por ahí, entra y sale, va y viene por todas partes donde hay oficinas gubernamentales y del partido, y saca su corta feria para irla pasando.
Así como para todo el mundo es Nachito, para mi compadre todo mortal es “mi jefe”. Quizá porque no está en ninguna nómina, y tener a la vez una extensa nómina de “jefecitos” le ha valido para hacerla a base de “piquitos”. Lo que demuestra que sí se puede vivir en el error, fuera del presupuesto global, arañando aquí, arañando allá, de presupuestos particulares, sin que le cuelguen el sanbenito de aviador, a estas alturas bastante choteado.
Lo anterior demuestra también que mi compadre, además de saber cuentos, sabe también su cuento; aparte de jugar muy bien al dominó, juega muy bien al pica pica; a pesar de no tener perrito que le ladre, cabalga. Lástima que no es nada original.
P. D. Compadre:
Cuando leas estas líneas, no lo tomes muy a pecho. Sobre todo, no te disgustes y me vayas a malquistar con quien tú ya sabes. Aguanta vara.






Alberto Carlos. Artista nacido en Fresnillo, Zacatecas, avecindado en Chihuahua desde la infancia. Con medio siglo de trayectoria, su vasta obra mural, escultórica y de caballete abarcó una diversidad de técnicas y temáticas. Su natural inquietud y amplia cultura lo llevó a incursionar en la literatura y el periodismo en géneros como la poesía, el cuento, el ensayo, la calavera, el epigrama y la columna, los cuales publicaba en periódicos como el suplemento Tragaluz de Novedades de Chihuahua, El Heraldo de Chihuahua, y en las revistas Tarahumara y Solar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario