martes, 15 de diciembre de 2020

Margarita Etchechury. Las Navidades de Josiane


 

Las Navidades de Josiane 

 

 

 

Por Margarita Etchechury

 

 

 

Escribo esto cuando la ventisca ha cubierto los escombros de la guerra y esparce polvo por los confines del mundo.

Escribo para enterrar la frustración y la impotencia que siento por los niños desvalidos, por todos; los de ellos, por los de ustedes, por los nuestros.

Josiane es un niño serio, retraído, aunque ha dado muestras de madurez e inteligencia insospechadas, no habla mi idioma ,a veces creo que ni el suyo, masculla palabras y pinta, pinta caras, rostros de pánico y desaliento. Nunca pinta perros, gatos ni pollos, pinta fúsiles y bardas, muros muy altos y sombríos. Pinta a Irina. 

En tiempos de guerra muchas familias se desintegran, la de Josiane desapareció en medio de un bombardeo

Creció en la calle, entre las sombras y las ratas, entre cuerpos destrozados y billeteras repletas cuyo contenido no sabía usar. Era pequeño, solo sabía que se llamaba Josiane.  

A los cuatro años aprendió a callar el llanto para salvar el pellejo, a correr por las calles escombradas esquivando balas y a sobar  cuerpos mutilados de otros niños.

La muerte suele salvar del silencio, la tortura y soledad a quienes han quedado a la deriva después que se desata el torbellino de poder entre los pueblos.

Es invierno, uno más que Josiane pasa en casa; llegó en avión junto con otros 39 niños yugoslavos, ¡casi yugoesclavos! , esclavos con yugo, las palabras juegan en mi mente; estos niños traen el yugo, no lo sueltan, no pueden.

Una casa destruida, un sótano, una escalera derruida, un montón de basura, y una niña blanca de ojos color miel, lo atan al pasado. Son su historia.

 Nosotros, los tíos Eva y Tom (así nos llama) aún no somos sus presentes; eso llevará tiempo y consumirá paciencia.

Josiane reconstruye su vida poco a poco, la cuenta con dibujos. Al filo de la media noche suele gritar, en el día tiene desasosiego constante. Pienso que es un poco sordo, pues aún no ha dominado el idioma, además no le interesa. Es inexpresivo y frío, frío por fuera y por dentro; está de vuelta de todo, le hablo despacio,  le enseño videos, lo llevo a la escuela.

El año pasado fue a una escuela especial, creíamos que tenía retraso cronológico, que era autista, o algo así; pero no, al paso de los días empezó a mostrar interés, especialmente por los "retratos" del viejo mundo.

Ahora pinta diferente, pinta a una niña blanca junto a él, un poco más alta, dándole un mendrugo de pan, cobijándolo en sus brazos. 

La trabajadora social que nos lo entregó dedujo que había sido hijo único, de padres que a su vez lo habían sido. Lo concluyó después de algunas pesquisas y porque en la reunión de adultos de su país para ver quién lo reclamaba, él quedó solo en mitad del patio.

Parece que su lugar de origen era Garko una pequeña aldea Herzegovina. Por eso Tom y yo inventamos un juego que practicamos en familia cuando queremos que aprenda una palabra nueva, la pronunciamos fuerte y claro, le lanzamos un pañuelo y le decimos ¡Garko! él lo recoge y repite la palabra que intentamos enseñarle.

Cada semana, los domingos, lo llevamos a conocer alguna parte de la ciudad, él observa callado, estamos cerca de Navidad, le explicamos cómo se festeja está fecha, no sabe nada sobre ella, le hablamos de Jesús el salvador, se queda impávido , le damos a escoger juguetes y lanza lejos las pistolas y tanques de guerra.

Cuando estaba recién llegado, por las noches recorría la casa con sigilo, se asomaba por cada ventana y al fin, convencido por el silencio, intentaba dormir acurrucado en un rincón. Durante el día, mesas y sillas solían ser sus guaridas.

La psicóloga  intenta ayudarlo. Lejos de sanar, las heridas emocionales, se profundizan.

Ha pasado el tiempo, ¡otra Navidad! Josiane compartió la cena con la familia, escuchó la oración. Y por fin habló con dolor y rabia 

Si Jesús es el salvador del mundo, ¿por qué no salvó a Irina? 

Cuando los socorristas lo encontraron estaba a mitad de la calle, abrazado a un cuerpo de niña rociado de metralla.

Pese a todos los esfuerzos, vivimos tiempos de angustia, amamos a Josiane, solo que cada vez lo encontramos diferente.

Esta Navidad, en la noche, recibimos noticias muy buenas.

Josiane compartió la cena con un amigo y pronunció la oración de Gracias. Al día siguiente Josiane amaneció eufórico, soñó a Irina feliz en medio de la nieve, en clase escribió un poema que dice: 

                              

                            ¡Es Navidad !

                             los grandes muros 

                             se caen, se rompen 

                             se vuelven blancos.

 

¡Otra Navidad! Josiane ha crecido tanto. Estrenó nuevas prótesis, están de fábula. Los dedos de la mano izquierda accionan mecánicamente, ya puede colocarse solo su pierna derecha.

 






Margarita Etchechury fue presidenta de la Asociación de Escritores Chihuahuenses 1994 y 1995. Ha publicado en revistas y suplementos literarios, entre ellos Letras y algo másSolarEl Heraldo de ChihuahuaEl Monitor de ParralEl Correo de Parral y El Sol de Parral. Su obra aparece también en varias antologías. En 2015 publicó su libro de poemas Transparencias, que fue presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en la ciudad de México, y en 2017 salió su libro de relatos Canto de sirenas.

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